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Para amar hay que conocer

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Myamilacafruneciclocafecultura240612Yamila Cafrune visitó nuestra ciudad el domingo 24 de junio en el marco de un nuevo encuentro del Ciclo Café Cultura. En dicha ocasión  afirmó que “no se puede amar lo que no se conoce”, haciendo referencia a la falta de difusión de los ritmos y cantores que hacen a la identidad del folclore sureño, como de otras regiones. La televisión y las imposiciones de un mercado que delinea los estilos que se deben visibilizar restringen  toda la riqueza que contiene nuestra música popular en los cuatro puntos cardinales del país. Una charla amena, con una persona que transmite la pasión heredada de su padre, uno de los mayores referentes del folclore nacional, Jorge Cafrune. Estuvo acompañada por Esteban Cruz, músico y esposo de la artista.
A pesar de tratarse de un domingo por la tarde, una numerosa concurrencia se dio cita en la Sala de Prensa de la Municipalidad para escuchar, entre anécdota y anécdota, conceptos muy claros de lo que para Yamila significa la música que mamó desde pequeña. A través de una cordial charla, con constantes referencias a Don Cafrune como “el papi”, la artista supo mostrar la humanidad de quien fuera reconocido dentro de su país como fuera de él por su canto, ideas y palabra.
Yamila aseguró que para comenzar a hablar sobre el folclore habría que hacer una primera división: Capital Federal y el resto del país. Cuando un artista como el músico correntino Mario Bofill se presenta en ese gran “conglomerado de provincianos”, según definió Yamila a la Capital, los teatros se llenan por completo. En cambio, sostuvo que el porteño nativo escucha poco esta música porque lo que lo identifica es el tango, que es su “folclore rioplatense”.  Concluyó que la música popular no está muerta ni en Buenos Aires ni más aún  en el interior del país donde los festivales están  “plenos de artistas y de cantores y cantoras, de gente que los va a escuchar, nenas y nenes que lo van a bailar y de muchos que van a participar activa o pasivamente disfrutando de todo lo que significa esta fiesta popular”.

El Folclore Patagónico

Yamila lamentó los criterios de los distribuidores discográficos y de quienes difunden la producciones musicales que habitualmente cuestionan al artista cuando quiere abrirse a otros estilos que no serían tan “marketineros”  al momento de grabar un disco. Relató lo que le sucedió con su primer disco “Regalo de Amor” cuando le objetaron que incluyera cuecas, tonadas, valsecitos cuyanos y otros ritmos. “Me dio mucha bronca y grabé en todos mis discos cuecas y gatos cuyanos, y los canto en el escenario porque me gusta y si a ellos no les gusta lo lamento. La identidad patagónica específicamente no es conocida. Tenés a Rubén Patagonia, a Marcelo Berbel con los hermanos Berbel, que eran sus hijos, al Chango (Mac Donald)”; en ese momento, hubo una pequeña interrupción producto de su emoción cuando recordó a Don Hugo Giménez Agüero, “no sé como crucé las vías en Cañuelas, iba a buscar a mis hijos a la escuela y escuché por radio que había muerto. No podía ver la calle, tuve que parar el auto para ponerme a llorar. Todos se preocuparon porque no sabían que me había pasado porque tenía todos los ojos chorreados y era por Don Hugo. Si tenés un Don Hugo Giménez Agüero que se ha jugado todo y se ha subido a los mayores escenarios de festivales folclóricos como Cosquín  a presentar su Patagonia, no puede ser que no la conozcan, puede ser que no tengan chacarera pero en la chacarera no se termina el folclore argentino”. Fue después de este comentario que aseguró que no se puede amar algo si no se lo conoce.

Se empieza con los chicos

Preocupada porque los más chicos conozcan sus tradiciones, Yamila produjo un material que incluye un libro, CD y un espectáculo bajo el Myamilacafruneciclocafecultura2406122nombre “El folclore va a la escuela”. Haciendo referencia al libro dedicado a la enseñanza de la lectoescritura durante varias décadas de la mitad del siglo pasado, esta artista lo definió como el libro ¡Upa! de la música popular, donde en cada capítulo se describen de forma sencilla y didáctica los cantos y danzas de las distintas regiones del país, vinculando el contexto histórico y los personajes que forjaron esta Nación. Ese material que sirve como disparador para actividades dentro del aula es traducido en un espectáculo con bailarines y músicos en vivo. Yamila recordó que cada vez que va a una escuela, hay dos momentos que se destacan en el espectáculo “uno, es cuando mi bailarín masculino zapatea, hace el malambo del norte y el malambo surero y el otro, cuando cantamos Chaltén. Es una energía tremenda cuando todos terminamos diciendo Chaltén. Esto me hace pensar que si esto lo puedo lograr yo con el libro Upa del folclore, el foclore va a la escuela, como no lo va a poder lograr la gente que más sabe del folclore”. Este material fue entregado en esa oportunidad a la Secretaria de Cultura Municipal, Paula Peris, en carácter de donación para que esté disponible en la Biblioteca Pública “Presidente Raúl Alfonsín”.

Ser uno mismo

Por último habló de la búsqueda del propio estilo de hacer folclore. Hay muchos que para tener éxito buscan ser cómo otros grupos ya consagrados. “No es así, porque Soledad Pastorutti, va a haber una sola que cante como ella, si yo canto como ella voy a hacer una copia de la Sole; Abel Pintos, hay un Abel, hay un Los Nocheros. Cuando yo hago Juana Azurduy la hago a mi forma, vienen y me dicen vos la haces mejor que tu papá, pero él nunca la cantó, pero creen que porque soy Cafrune tengo que cantar todo lo de mi viejo. Lo mismo pasa con los hijos adoptivos de Los Nocheros, de la Sole, de Abel Pintos, ellos son eso porque son ellos, porque tienen una personalidad. Es muy difícil tomar eso de una personalidad cuando todo está inventado”.
No obstante, afirmó que para lograrlo hay que “hacerlo con calidad”. Criticó a quienes recurren a lo fácil al momento de querer inventar algo nuevo y esperan subir a Cosquin y lograr el reconocimiento del público. “No es así, Cafrune no fue exitoso en una noche, Yupanqui tampoco, los Chalchaleros, Anibal Zampallo, Carlos Di Fulvio…”, concluyó la artista.

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