Según la Real Academia Española, libro se define como un conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen. La edición de una obra, en la forma tradicional, siempre implica costos elevados y obligan, en la mayoría de las veces, a recurrir a maneras poco atractivas para el lector. Este fue el desafío que se plantearon desde el Taller de Escritura Creativa de la Escuela La Llave, a cargo de Vanesa Arroyo, que decidieron pensar otras alternativas para contener sus obras, que resultaran creativas y seductoras para la lectura. De esta forma nació LibrArte, donde el contenido trascendió el plano de la hoja y se extendió a su continente. Hasta el 10 de agosto estuvieron expuestos estos libros de autor en el hall de la Escuela, que invitaron a los transeúntes a detenerse y disfrutar de un momento del arte de las letras. Fotos: gentileza Sol Bonangelino
Quien tuvo la oportunidad de recorrer el hall de la escuela se encontró con una biblioteca poco convencional, donde no había estantes pero sí muchos libros con formas de teléfono que decía poemas, de paraguas que había que abrirlo para poder leerlo, una jaula de pájaros con su techo lleno de palabras, una cajita de té que cada sobrecito contenía un poema. Esta fue la propuesta de Vanesa Arroyo, profesora del taller de Escritura Creativa y que además es artista plástica, para sus alumnos: pensar una nueva forma de visibilidad de sus obras. “Cada libro es una obra única e irrepetible, es un libro de autor. En general se trató de poemas o poemas cortos. Fue muy variado, y tuvo que ver con cada uno. Hubo cierto riesgo porque hubo que interpretar un poema a través de una materialización y es gente que no está acostumbrada a las artes plásticas. Entonces fue algo nuevo realmente, tiene cierto riesgo en ese sentido porque fue proponerles que interpreten, que busquen los materiales y que los siembren para que eso funcione”, manifestó la docente.
Al taller concurren personas de diversas edades entre 17 a 70 años. Aunque ello no fue impedimento para aceptar el desafío. En un principio, algunos alumnos no entendieron la consigna pero luego todos se unieron a la gran hazaña, que tuvo su premiación con la puesta en escena de las obras a disposición de la mirada del público.
Esta iniciativa está inscripta en una serie de eventos que desde la escuela se quieren incentivar y que buscan integrar distintos lenguajes artísticos. El 27 de julio se llevó a cabo una Velada Poética Musical, a cargo de los talleres de Escritura Creativa y el Grupo Ensamble. Fue un trabajo en conjunto donde la banda compuso música especialmente para ambientar la lectura de los poemas de los participantes del taller de escritura.
El último viernes se inauguró la muestra de Chingolo Casalla, la cual estará expuesta hasta el 30 de agosto en el hall de acceso a la escuela. En la noche de inauguración se pudo disfrutar de la proyección del mediometraje “Pluma y Bongó” de Luz Rapoport, que trata sobre la vida de este eximio historietista y músico residente en nuestra ciudad y además, el mismo Chingolo compartió su música con la Banda de Ensamble y la lectura de poemas.
“El fin es que la gente lea, que el círculo se cierre, que no queden las producciones encerradas solamente en un taller sino que se puedan mostrar y así hacerlas circular”, expresó Vanesa Arroyo.

