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Cine mudo en la Patagonia

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libro-cine-en-el-pais-del-viento-001Cuando todavía no existían caminos formales para recorrer las lejanas tierras del sur argentino, el Cine Nacional Mudo sembraba una idea de patria a través de sus imágenes, además de ofrecer un espectáculo novedoso. Con el advenimiento de esta nueva tecnología, relativamente económica y práctica, aventureros y cazadores de historias se lanzaron hacia territorios desconocidos. La Patagonia, lugar de maravillosos paisajes y misteriosas leyendas, debía ser conquistada y registrada para llegar a un público ansioso de conocer sus lejanos parajes, recientemente “conquistados” e incorporados a la Patria. A pesar de que la gran mayoría de los films del cine mudo de principios de siglo se han perdido, el historiador Andrés Levinson, logra en su libro “Cine en el país del viento. Antártida y Patagonia en el cine argentino de los primeros tiempos” hacer un trazado de un mapa, a través de fuentes escritas, de la filmografía que va desde 1896 a 1930. Galería Bariloche dialogó con el autor para conocer más sobre esta obra que reproduce una parte de nuestra historia nacional poco difundida hasta el momento.

Andrés Levinson es un barilochense que actualmente dicta clases de historia argentina en la Universidad de Buenos Aires y de historia del Cine en la Universidad del Cine y en el CIEVYC. Siempre sintió fascinación por el Séptimo Arte pero fue durante el desarrollo de su tesis doctoral sobre el cine argentino de los primeros tiempos que encontró toda una veta para investigar sobre lo poco que se ha registrado con relación a esto en la Patagonia. Así surge el libro “Cine en el país del viento” como parte de su trabajo académico, el cual fue editado por el Fondo Editorial Rionegrino y presentado durante la realización del 3° Festival de Cine Río Negro Proyecta. El periodo que incluye va desde 1896 hasta comienzos de la década del ´30, en coincidencia con el período de esplendor de esta naciente forma de expresión asimilada rápidamente por el gusto popular. Segúnlibro-cine-en-el-pais-del-sur-002 nos confesó el autor, la recopilación de los datos no resultó tarea fácil debido a que no se cuenta con el material cinematográfico, que en un 90% se encuentra perdido, por lo tanto la reconstrucción fue a través de fuentes escritas, lo que implica un problema para el investigador que debe acechar a ese objeto inexistente desde otro lugar. La mirada se centró en las diversas y numerosas publicaciones sobre cine y revistas del momento, en las que se detalla todo este intenso movimiento que incluye anuncios de los estrenos, críticas cinematográficas y avisos publicitarios que aportan una rica descripción como así también un cúmulo de imágenes a través de fotografías e ilustraciones.

En la contratapa se menciona que en “el curso de una década se producen y estrenan en Buenos Aires no menos de diez films que describen las tierras del sur”, todas productoras de la capital del país que, por algún motivo que se intenta dilucidar en el libro, se interesan en estas tierras que incluía a Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, e incluso se menciona un grupo de films hechos en la misma Antártida. Las películas no solo eran producciones que mostraban la belleza paisajística de los lugares sino también ficciones.

¿Por qué el público porteño se convirtió en un consumidor de este tipo de películas de lugares lejanos e impenetrables para muchos? Para Levinson se pueden enumerar dos razones fuertes, entre otras más. Una, cierto espíritu nacionalista que comienza a observarse a fines del siglo XIX y que se intensifica con el ingreso masivo de inmigrantes a nuestro país. Las películas reflejan esas discusiones de carácter patriótico con la incorporación de “un territorio considerado muy atractivo, repleto de mitología, muy lejano, del que nadie sabía demasiado pero fundamental para la concreción de la idea de Nación”. El otro punto central es el rol de esta tecnología como réplica de la realidad, aunque ya en este tiempo se planteaba que el cine se podría considerar una construcción. Para los realizadores de este tiempo fue el mejor modo de hacer conocer esta porción del territorio nacional amenazado, además por una posible ocupación chilena, por lo que el cine actuó también como movilizador del imaginario colectivo para la libro-cine-en-el-pais-del-sur-001defensa de esta región de la Patria. No obstante, es innegable un espíritu comercial en las producciones, considerando que la circulación de las mismas era destinada exclusivamente a salas comerciales. Uno de los productores más importantes fue Federico Valle que tenía su productora llamada Cinematográfica Valle, que hizo una larga serie de cinco o seis películas en la Patagonia y fue quien más planteó la necesidad de que el cine debía conectar los territorios más lejanos con Buenos Aires. “Todo el tiempo Valle publicita con películas patrióticas, películas que muestran esas distintas zonas inaccesibles y él dice que está haciendo Patria con esto. Además, había otra productora que se llamaba Film Patria”, nos acota Andrés para ejemplificar este doble interés, el sentido de Patria y producto comercial a la vez.

Aunque no se puede considerar que haya habido en este tiempo histórico una discusión del cine como algo académico, sí se puede observar cierta pretensión de que se valore la naciente profesión, intentando lograr una legitimación cultural que los posicione al mismo nivel que la literatura, la música, el teatro y las artes plásticas; el cine era un recién llegado que debía lograr su lugar. Largas son las notas tratando de señalar el porqué es tan importante para la educación y lo imprescindible de un cine nacional. Un ejemplo fueron las columnas que escribió el escritor Horacio Quiroga defendiendo estas dos ideas del naciente séptimo arte en la Argentina.

El título del libro hace referencia al viaje que realizó Roberto Arlt . “Más que evocarlo casi es una copia de una de las aguafuertes patagónicas que publicó en 1934 para el diario el Mundo sobre su viaje a la Patagonia, titulada justamente ‘En el país del viento’”, aclara el autor en la introducción. Ese mismo año llegó el ferrocarril a Bariloche, formando parte del fomento del turismo para esta zona del país, tanto por el tren como por un plan carretero muy intenso. En consecuencia el acceso a estos territorios tan lejanos dejaría de ser una imposibilidad y la promesa de viajar a través del cine pierde parte de su atractivo, cuestión intensa en los años ´20 y que se refleja en su notable producción. El escritor describe durante su viaje, con su particular estilo de gran ironía pero también con una aguda inteligencia, las características de lo que ve pero ante la “inconmensurabilidad del paisaje patagónico”, se encuentra conque las palabras le son pocas para reflejar este bello escenario.

Comentarios 

 
0 #1 María F. Huarte 20-10-2011 16:20
Leí el lbro y aunque no soy entendida en la materia y ni siquiera una buena espectadora, me resultó interesante y ameno en su lectura. Una buena posibilidad para acercarme no solo al cine de nuestra región sino a datos y a relatos sobre este arte incipiente que aunque parezca increíble también se desarrolló en la lejana Patagonia. Para los interesados en el cine recomiendo la serie "Películas recuperadas" que se está trasmitiendo en Canal Encuentro los viernes a las 23.30 en la que también interviene Andrés Levinsosn
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