La cooperativa de trabajo artística La Hormiga Circular presentó Pata de Fierro teatro de objetos. Superaron las 600 actuaciones, repartidas en distintos colegios de las provincias donde llevaron el espíritu de los valores cooperativos. Habitualmente se considera al Teatro de Objetos como un arte menor, y es demostrando lo contrario que Pata de Fierro pone de relieve una problemática compleja a través de una historia sencilla: Los efectos de la política privatizadora implementada en el país durante los años ´90. Texto y foto: René Vargas para Galería Bariloche
En la foto: Rubén Petricio (izquierda) / Juan Carlos Muzzin (derecha).
Si Pata de Fierro no tiene protagonistas individuales sino colectivos, es porque dos de sus personajes, a primera vista laterales, se plantean: "¿Si en vez de pedir, nos juntamos a resolverlo?”.
En la obra también se representa a la persona escéptica, como es el caso del mismo Cuquilo, quien insta a preocupar a sus compañeros sobre “los problemas” de tomar semejante iniciativa. Una vez recuperado el ferrocarril con el esfuerzo colectivo, todos- incluso Cuquilo- se convencen de avanzar juntos.
Tanto niños y adultos disfrutaron durante 45 minutos de presentación
Uno de los creadores y actores de la obra, Tatalo Muzzín, en diálogo con Galería Bariloche, dijo: "Los más chiquitos se quedan enganchados con el juego, con los conflictos y el adulto, más reflexionando sobre las postura teóricas e ideológicas".
La cooperativa de trabajo artística Hormiga Circular se fundó en el año 1987 en la ciudad rionegrina de Villa Regina.
Consultado acerca de las diferencias entre el modelo cooperativo y el resto de los grupos teatrales, Muzzín expresó que "en el apasionamiento no hay diferencia, porque toda la gente del teatro son gente apasionada, que trabaja muchas horas, que no tiene el reconocimiento social necesario". "La diferencia fundamental –agregó- es organizativa. Nosotros tenemos un modelo de producción distinto a la mayoría, porque somos todos dueños de nuestros medios de producción, las decisiones se toman de forma democrática, los votos valen lo mismo de una que de otra persona".
Sin embargo, la organización cooperativa aún no les permitió a todos sus integrantes vivir de la actividad teatral. Explicó Muzzin que "el sentido de una cooperativa de trabajo es brindar trabajo a sus asociados. Nosotros estamos en tren de desarrollarlo, vamos 25 años y todavía no lo conseguimos".
En esa misma línea, agregó: "La cooperativa es eterna, las personas no. Lo que pretendemos cuando constituimos la cooperativa es que la institución trascienda las personas, no que sea más importante a una institución abstracta, sino saber que las personas no somos imprescindibles, ya van a venir otros a continuar".
Así este grupo de teatreros decidió hace más de 20 años agruparse. “Para resolver las pequeñas cosas, los grandes cambios van a venir solos. La revolución pasa por una relación mas afectiva entre la gente, mas comprensiva, mas tolerante", concluyó.
Las últimas presentaciones en nuestra ciudad tuvieron lugar el sábado 14 y domingo 15 de julio en las salas del Teatro Social el Brote y el Salón Araucanía.

